sábado, 10 de noviembre de 2012

La mirada del padre en la crianza, de la persona al sistema


Actualmente, a través del movimiento de la crianza natural o ecológica, se están retomando modelos de crianza que se habían perdido. Surge un problema, cuando estaban vigentes estos modelos, el papel del padre, en una sociedad que era aún más explícitamente patriarcal que ahora, era muy diferente. El padre no participaba practicamente nada en la crianza. El problemas entonces es, si retomamos estos modelos ¿Donde nos colocamos cómo padres? Cuantas personas con las que trabajo me han comentado las discusiones de pareja debidas a la crianza de los hijos. Creo que puedo realizar una breve explicación de que fuerzas pueden andar funcionando en este conflicto, desde una perspectiva gestáltica y desde la ecología relacional.
Podemos intentar cambiar la mirada del individuo al sistema, quiero decir, somos en relación, la pareja que concreta su deseo en un hijo, está llevando a cabo algo que les transciende a ellos mismos, este deseo es el que nos ordena y nos puede reorientar si nos despistamos. En este sistema la meta sería crear un vínculo familiar en que pareja e hijos puedan ser, desarrollarse y satisfacer sus necesidades amorosas y vitales.
Esto conlleva respetar unos ritmos y creo que es en este punto donde nos perdemos. En gestalt hablamos continuamente de figura y fondo, esto significa que vamos satisfaciendo las necesidades que van emergiendo en función de su prioridad. Este sistema familiar ante la crianza, tiene unos ritmos que a la vez imponen unas jerarquías, por supuesto, en el momento del embarazo y posparto el foco está centrado en el subsistema de la madre y el niño ( la constelación maternal de la que habla Daniel Stern), pero el padre no desaparece, es el sostenedor (emocional y de cara al exterior) y forma parte del sistema principal, entendiendo ( a veces más o a veces menos) que forma parte un deseo conjunto y transcendente (suyo). Digo esto ya que suele ser difícil para el padre perder la mirada de la madre que se dirige inevitablemente al niño o niña. A esto se suma que las redes de apoyo masculinas en lo concerniente a la intimidad son muy escasas. Aquí nos podemos enfrentar al vacío de la pregunta ¿ Quien sostiene, al sostenedor? Y además
ultimanente tenemos poca práctica en marcarnos metas comunes, pensamos las necesidades de una forma individual ( bajo el mito cultural de la independencia), esto hace que nos frustremos muy rápido. Para que esto sea posible es importante que los miembros de la pareja se reconozcan, en sus capacidades y necesidades, como partes importantes de este sistema transcendente. Sino la relación no será sostenible, sin este reconocimiento la madre y el padre se sentirán muy solos y enfadados.
Por esto es importante la conciencia, por parte de madre y padre, de pertenecer un sistema transcendente mama-papa-niño/a que a su vez está abierto a todo el amor y apoyo que pueda recibir de otros sístemas cercanos. Esto facilitaría que el foco pueda ir rotando y emergiendo nuevas necesidades en función de la etapa: intrauterino, parto,extrauterino, apertura al mundo, integración en lo social, llegada de hermanos...de forma que padre y madre puedan entar y salir del foco, con complicidad y reconocimiento.
Muchas cosas quedan fuera, continuaré en futuras entradas.

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